Un patrimonio familiar de 38 hectáreas en La Aldea de San Nicolás — y la estrategia para convertirlo en un activo único, ordenado y aprovechable.
El patrimonio nace de dos sucesiones que confluyen en la misma familia y el mismo territorio. La primera decisión estratégica es tratarlas como un único conjunto.
El 97% del patrimonio es campo abierto y risco. Pero el valor del proyecto se concentra en menos del 1%: el núcleo edificado y el conjunto del agua. Entender esto evita perseguir las hectáreas equivocadas.
La estrategia apunta al núcleo de Furel (casas rehabilitables + conjunto hidráulico, con frente a carretera): la pieza pequeña, rica en identidad y aprovechable. El resto es paisaje, agricultura y conservación que acompaña el relato — no el motor del negocio.
De sur a norte: el barranco protegido, el núcleo edificado sobre la GC-200, la vega agrícola y los arrifes hacia el risco. Esquema interpretativo — las posiciones se validan sobre el levantamiento real.
En un mercado lleno de "retiros eco" idénticos, lo defendible es la autenticidad. Y aquí la autenticidad tiene nombres, máquinas y fechas reales, escriturados.
El molino de viento de bombeo — icono del paisaje hidráulico canario de principios del s. XX.
Maquinaria industrial británica de extracción de agua. Un museo vivo listo para catalogar.
Una red de almacenamiento y riego que estructura la vega — y la futura "Ruta del Agua de Furel".
Un buen proyecto no esconde sus riesgos: los nombra y muestra el plan para resolverlos. Estos tres se resuelven antes del masterplan, no después.
Casi todo es rústico. En Canarias no se levanta un resort sobre rústico — sí se rehabilita lo edificado para turismo rural y agroturismo, supeditado al planeamiento de cada parcela. Verificación obligatoria.
Patrimonio en pro-indiviso, con usufructo/nuda propiedad y entre dos líneas. Varias fincas sin inscribir ni referencia catastral. No se masterplanea lo que no se controla ni se ha inscrito.
El Barranco de La Aldea está deslindado: no edificable, con servidumbres. Varias fincas lindan con él. Cualquier intervención cercana exige autorización del Consejo Insular de Aguas.
Cada fase desbloquea la siguiente y multiplica el valor antes de pedir un solo euro de inversión externa. El orden no es negociable.
Dos caminos para unificar la propiedad. Recomendamos claramente el segundo — nadie pierde lo suyo y nadie puede bloquear al resto.
Quien coordina es a la vez familiar y profesional del sector. La regla de oro: todo a la vista, todo validado por terceros. Tres formas de retribuir el trabajo — recomendamos la tercera.
SCG factura la Fase 0 (cerrada o mensual). Sencillo y sin conflicto, pero limita el incentivo de que el proyecto crezca.
SCG cobra en participaciones. Máxima alineación, pero más percepción de conflicto. Exige validación externa estricta.
Tarifa modesta de coste (sin lucro) en la Fase 0, y honorario de éxito —o un pequeño paquete de participaciones— que se activa solo si el título se consolida. SCG gana cuando gana la familia.
Las valoraciones de las cuotas y los términos de SCG se someten a la validación de un profesional independiente designado por la familia. Ningún heredero firma sin esa validación a la vista. Esto protege a todos — incluido a SCG.
No pedimos comprometerse con un proyecto ni con dinero. Solo acordar el objetivo común y autorizar la diligencia barata que despeja el 80% de las dudas.